lunes, 12 de noviembre de 2007

De aquellas extrañas cosas del amor....

No eres lo máximo, ni siquieras llegas a ser el prototipo de lo deseable. Estas más abajo de cualquier promedio intelectual que me inspirase. Tu virilidad no es ni la mitad de tu inseguridad. Tu tímidez es más grande de lo que te esfuerzas por presumir. Tu cuerpo no se acerca ni a la más macilenta estatua del jardín de los olivos. No eres, de hecho, alquien que me enloqueza o que merezca más de dos palabras juntas. Y sin embargo, de la manera más atenta te pido que me dejes conocerte.
Se extiende la presente para los fines que al interesado convenga....

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