Pensando en términos económicos, analicé mi entorno. Mis observaciones concluyeron que vivo rodeada de un capitalismo corporal deleznable. Mientras más fijaba mi atención, comprendí que el cuerpo - objeto permea tanto en las relaciones humanas, que ya es díficil hacer la distición entre el cuerpo y la corporeidad. En las calles de mi ciudad y la gente que la habita, se ha optado por confundir estos dos conceptos; lo cual limita al ser humano con un animal, y lo paradójico es que realmente sucede. En mi ciudad, de cuyo nombre no quiero acordarme, las personas se manisfiestan con su cuerpo y a través de su cuerpo; y son estas manifestaciones la vivenciación su ser, de su estar y su querer.
Estos cuerpos orgánicos, esos que se insertan en la naturaleza con los otros, ya han perdido el sentido de la otredad y de sí mismos. Ahora se manipulan los cuerpos a través de la corporeidad. Nos hemos convertido en cuerpos EGO/animales EGO, en cuerpo capitales incapaces de, en palabras de Hesserl, constituir al Otro en MI y constituirlo como YO. Pero eso en mi barrio sería mucho pedir, en mi barrio vende el cuerpo, se trata de la disolución del otr@ en un bien.
1 comentario:
chido buena onda...
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